Ratio de extracción o estandarización: cuál pedir
Las dos formas de declarar la concentración de un extracto son legítimas, describen cosas distintas y no son convertibles entre sí. Elegir la equivocada se paga en la etiqueta o en el laboratorio.
Qué dice un ratio
Un extracto 10:1 significa que se partió de diez kilos de planta seca para obtener uno de extracto. Es una relación de masas del proceso, y por eso describe lo que se hizo, no lo que salió.
La consecuencia práctica es que el ratio no garantiza contenido de activo. Si la cosecha de partida era pobre en el compuesto que te interesa, un 10:1 puede quedarse por debajo de un 4:1 hecho con materia prima mejor. El número describe la concentración de todo lo extraíble, activo incluido, pero también de todo lo demás.
Ojo además con los ratios inflados: hay quien declara 100:1 en materiales donde el rendimiento real hace esa cifra imposible sin añadir un soporte. Cuando el ratio suena extraordinario, pregunta por el porcentaje del marcador.
Qué dice una estandarización
Un extracto estandarizado al 95 % de curcuminoides declara el destino: se ajusta el lote, se mide con un método definido y se certifica esa cifra. Lo que varía es cuánto trabajo costó llegar, no el resultado.
Esa es exactamente la propiedad que necesita una etiqueta con miligramos, un cálculo de dosis por toma o un registro sanitario. Con un valor fijo y su método, el número que va en la etiqueta se puede derivar y se puede defender.
Por qué no se convierten
La pregunta llega cada semana: «¿a cuántos a uno equivale un 95 %?». No hay equivalencia general, y cualquiera que te dé una está inventando.
La razón es que el ratio depende del contenido de la materia prima de partida, que cambia con la cosecha, el suelo, la altitud y el momento de recolección. Se puede calcular el ratio equivalente de un lote concreto, con su análisis en la mano. No se puede establecer una tabla de conversión.
Cuando un proveedor ofrece «10:1, equivalente a 95 %», lo que ha hecho es sumar dos afirmaciones que no se sostienen juntas.
Cuándo cada uno
Pide estandarizado cuando la etiqueta declare una cantidad de compuesto, cuando la dosis tenga que caber en un formato pequeño, cuando haya que registrar el producto o cuando compares proveedores: sin un valor fijo y un método, la comparación no existe.
Un ratio tiene sentido cuando lo que buscas es el perfil completo de la planta y no un compuesto concreto, en productos de tradición herbal donde la fórmula se expresa en equivalente de planta seca, o cuando el marcador de esa especie no está bien establecido y no hay un método aceptado que medir.
Cómo pedirlo sin ambigüedad
La forma corta que no deja hueco: nombre binomial, parte usada, marcador, porcentaje, método y soporte. Por ejemplo, «Curcuma longa, rizoma, 95 % curcuminoides totales por HPLC (USP), sin soporte añadido».
Si además necesitas el equivalente en planta seca para la etiqueta, pídelo como un dato aparte, calculado sobre el lote servido y firmado por el proveedor. Es un número perfectamente calculable; lo que no es, es un sustituto de la estandarización.