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Solventes de extracción: qué se usa y qué se controla

El solvente decide qué compuestos salen de la planta y qué queda en el producto. Es la variable que más cambia un extracto y la que menos aparece en las conversaciones de compra.

Qué arrastra cada solvente

El agua extrae lo polar: polisacáridos, glucósidos, taninos, sales minerales. Es el solvente más seguro y el que peor rendimiento da con compuestos lipófilos.

El etanol, solo o en mezcla con agua, cubre el rango intermedio y es el caballo de batalla de la industria: ajustando la proporción se decide qué fracción se lleva. Un 30 % hidroalcohólico y un 70 % del mismo material dan extractos claramente distintos.

Los solventes apolares —acetona, hexano— se usan para fracciones lipídicas y resinas. Dan rendimientos altos en esos casos y traen consigo requisitos de control mucho más estrictos.

El CO2 supercrítico se comporta como un solvente apolar ajustable y se evapora sin dejar residuo. Es excelente para aceites esenciales y oleorresinas, y es la técnica equivocada para polifenoles hidrosolubles.

Las clases ICH y por qué importan

La guía ICH Q3C, adoptada de una u otra forma por la mayoría de las farmacopeas, clasifica los solventes en tres clases según su toxicidad.

La clase 1 —benceno, tetracloruro de carbono— no debe usarse. La clase 2 —metanol, acetona, hexano, diclorometano— se admite con límites concretos por millón. La clase 3 —agua, etanol, acetato de etilo, isopropanol— se considera de baja toxicidad y sus límites son amplios.

Lo importante para quien compra no es memorizar la tabla, sino saber que la clase del solvente determina qué análisis tiene que aparecer en el certificado. Un proceso con solventes de clase 2 sin ensayo de residuales en el lote es un expediente incompleto.

Lo que hay que exigir por lote

Declaración de qué solventes intervinieron en el proceso, incluidos los de las etapas de purificación, no solo el de la extracción principal.

Ensayo de solventes residuales del lote entregado cuando haya intervenido cualquier solvente de clase 2, con el método y el límite de cuantificación.

Y coherencia: si la ficha dice extracción hidroalcohólica y el certificado reporta acetona, hay algo que explicar antes de aceptar el lote.

El efecto que no aparece en la ficha

Dos extractos de la misma planta al mismo porcentaje de marcador, obtenidos con solventes distintos, no se comportan igual en la fórmula. Cambia el color, cambia el olor, cambia la solubilidad y cambia la estabilidad frente a la luz y al oxígeno.

Por eso, cuando se homologa un segundo proveedor para una referencia que ya está en producción, el solvente es uno de los parámetros que hay que igualar. Un cambio de solvente es un cambio de material, aunque las dos fichas declaren el mismo número.